"Bichachue Yath" – que significa "la casa o el templo de las aves" en lengua Nasa – es el sueño materializado de Nubia Gómez y su esposo. Un sueño que parecía imposible: cultivar musgo, una planta que crece apenas 1 centímetro al año, en suelos que habían quedado devastados por la Revolución Verde. Su proyecto, la Reserva Natural de la Sociedad Civil Bichachue Yath Arte y Naturaleza, es un acto de fe y paciencia para regenerar la vida centímetro a centímetro.
En sus 4.300 m², hoy completamente regenerados, se vive una filosofía profunda: "Hacer para aprender, no aprender para hacer". Esta convicción fue su sustento cuando un vendaval en el 2019 derribó 150 árboles y tuvieron que comenzar de nuevo. Cada acción en Bichachue Yath – desde el cultivo de musgo que recupera la cobertura vegetal y conserva el agua, hasta la preservación de árboles nativos – es un aprendizaje en vivo sobre la resiliencia.
El propósito de Nubia va más allá de la ecología: busca generar estímulos conceptuales en los visitantes. A través del turismo experiencial, el arte y la guianza interpretativa, invita a una vivencia sensorial. El objetivo es despertar una conciencia crucial: "No somos los primeros que llegamos; hay otros seres que estaban antes que nosotros". Es una invitación a percibir el mundo natural como un templo de vida preexistente que debemos honrar.