En la comunidad de Punta Soldado, Buenaventura, donde la erosión costera amenaza el sustento de familias enteras, la resiliencia tiene nombre de mujer. Michel Sinisterna, una joven líder, guía al grupo de restauración de mujeres piangueras en una misión vital: sembrar mangle para defender su territorio y asegurar el futuro de la piangua, recurso clave para el sustento de la comunidad.
Son 10 mujeres, 10 familias, unidas por un propósito común. Michel, una mujer joven, lidera al grupo de restauradoras, con un principio inquebrantable: "Mi trabajo lo hago a partir del respeto del conocimiento de los mayores". Esta sabiduría intergeneracional es el cimiento de su acción. "Hemos aprendido a respetar y manejar el manglar", afirma, siguiendo la máxima de que "es necesario desaprender para aprender".
Para Michel, "la regeneración es que nazca algo nuevo: nuevas ideas, nuevas oportunidades, nuevos conocimientos". Esta visión va más allá de sembrar mangle; se trata de "avanzar en la apropiación de nuestro territorio, amarlo y defenderlo". Su sueño es convertirse en un ejemplo para otras comunidades, demostrando que sí es posible revertir la degradación mediante la organización.
Cada mangle que siembran estas mujeres es un acto de fe en el futuro. No solo están contrarrestando la erosión; están tejiendo un nuevo futuro para Punta Soldado, uno donde la comunidad es la guardiana activa de su destino.